Noviembre de 1985
Este fue mi primer sueño revelador que el Señor me dio a la edad de 8
años.
En el sueño yo estaba jugando en la
acera de mi barrio como siempre lo solía hacer. De momento escucho un ruido muy
fuerte seguido del sonido de unas trompetas. Al mirar hacia el cielo veo un
trono de oro con piedras preciosas y un hombre sentado en el trono con
vestiduras blancas y estas brillaban mucho. Su rostro no se podía ver; pero era
un hombre joven con barba y bigote. Tenía en pelo hasta los hombros de un color marrón
claro. Tenía en su cabeza una corona de oro y en su mano derecha tenía un cetro
de oro. Y a cada lado del trono habían unos ángeles vestido con vestiduras
blancas resplandecientes. Cada uno tenía en sus manos unas trompetas
largas de oro la cual sonaban y en cada trompeta habían unos estandartes con un
mensaje. El de la derecha decía: ¡Cristo viene pronto!, y el de la izquierda
decía ¡Arrepiéntanse! Alrededor del trono había un arcoíris y mucho
esplendor. Me emocione mucho, pues sabía que Jesús había llegado para
llevarnos. Entonces me levanté del suelo y empecé a gritarle a la gente que se
levantaran que nos vamos, nos vamos. Iba por toda la calle gritando y la
gente salía a los balcones a ver lo que sucedía y me preguntaban que sucede y yo
les decía: “que Jesús había venido que ya nos íbamos con Él" pero
al mirar al cielo ellos no veían nada y empezaron a decirme que era una niña
loca y que me callara. Pero yo continuaba gritando lo mismo. Estaba
esperando ser elevada pero nada pasaba, entonces mire a Jesús y le dije:
¿Por qué no me elevo? y Él me dijo: “Johanna, ve y diles a todos que yo
vengo muy pronto por mi pueblo. Ve y diles”. En ese momento
sonaron por última vez las trompetas y dejé de ver al Señor. Sentí una tristeza
en mi corazón porque no era el momento del arrebatamiento; pero como niña
entendí que debía de hacer lo que Jesús me había ordenado y comencé a correr
por las calles y a decirles a la personas que Jesús venía pronto y que se
arrepintieran. Así termino el sueño.
Años
más tarde a la edad de 10 años tuve otro sueño. Era la continuación de aquel
primer sueño con Jesús.
En este sueño yo estaba triste
porque nadie me creía el mensaje que Jesús me había mandado a dar a la gente.
Que el venía pronto por su pueblo. También estaba triste porque el no venía a buscarme como lo había dicho. De
momento escucho unas trompetas y siento como mi cuerpo se va elevando y me tapo la cara porque iba a chocar con el techo, pero no fue así, lo traspase y me veo en los aires subiendo hacia una nube con
ángeles y un hombre con vestiduras blancas y una corona de oro en su cabeza
sentado en un trono que sonreía. Mientras subía veía a pocas personas también
subir conmigo en los aires. Digo pocas porque así era. No eran millones ni
miles solo unos pocos. En ese momento yo pertenecía a una Iglesia y veía pocos
hermanos de esa Iglesia subiendo conmigo. Veía la felicidad y como todos salían
de sus casas a ver el acontecimiento. Y mientras subía sentía una felicidad
como nunca en mi vida la he sentido. Y
así termino el sueño. Cuando desperté estaba contenta y salí a decirle a mi
madre como Jesús vendría por nosotros. Desde es día espero con ansias su
venida.
Muchos sueños más he tenido con la venida de Jesús y la gente ignorando su llamado.
Amigo (a) que lees está revelación ,
Jesucristo viene más pronto de lo que te imaginas. Pasa este mensaje de
salvación a todos tus amigos y si aún no has conocido al Señor Jesús, te invito
a que le permitas que el entre en tu corazón y te arrepientas de todos tus
pecados.
Apocalipsis 3:20
20 Mira que estoy a la puerta y
llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él
conmigo.
Johanna
Vega